
Muchos no creen en Dios, otros piensan que Dios esta escondido, pero muchos mas también creemos en un Dios vivo, porque hemos tenido un encuentro personal con Cristo y eso nos cambió la vida.
Cuando Jesús vino a la tierra, no había “parecer en él, ni hermosura”; no tenía atractivo, “para que le deseemos” dice (Isaías 53:2).
Jesús no nació en un palacio, sino en un establo. Los ángeles anunciaron su nacimiento, no a los “grandes” de este mundo, sino a unos pastores.
(Lucas 2:10,11) “el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”.
Al principio de su ministerio no llamó a los sabios, sino a simples pescadores. ¿Por qué? Porque Dios no se manifiesta a “los sabios” y a “los entendidos”.
(Mateo 11:25) “Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños”, es decir, a los orgullosos que se creen tales.
Detrás de la sencillez de los pasajes bíblicos, Dios permanece escondido para el común, para el lector superficial, que no toma en serio pasajes como el de David luchando contra el gigante Goliat; o el cruce del Mar Rojo, o el mismísimo sacrificio de Cristo en la cruz, pero en cambio para los creyentes estos pasajes están llenos de sentido.
Sin embargo, Dios no está escondido, es todo lo contario, Dios quiere revelarse a sí mismo, y nos invita a creer que Él se revela, y aceptemos su revelación.
La creación da testimonio de su eterno poder y deidad, de modo que los hombres que no hayan dado gloria a su Creador serán declarados inexcusables.
(Romanos 1:20) “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
Además, Dios ya se ha revelado a través de Jesús y Su Palabra, La Biblia nos revela el amor eterno de Dios hacia nosotros, su santidad, pero también su Gracia y misericordia hacia nosotros los pecadores.
(Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.
Para comprender la Biblia primeramente debemos tener la actitud confiada de un niño que se deja enseñar.
(Mateo 19:14) “Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”.
Entonces, ese Dios escondido se vuelve un Dios revelado para el lector de su Palabra. Y esa revelación crecerá en la medida en que tengamos el deseo de poner en práctica las enseñanzas de la Biblia.
Si conozco verdaderamente a Dios me sentiré atraído hacia Jesús y Su Palabra, “La Biblia”.
¿Quieres saber más de ese Dios que no está para nada escondido?
Búscalo a Jesús, busca a Dios, contáctate con un cristiano, y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de Dios. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana!