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Columna Pizzatti: Un viaje al futuro de la visión

Por Judith Pizzatti

Columna Pizzatti: Un viaje al futuro de la visión

Por Judith Pizzatti

 

Hace pocos días regresé de Bogotá, Colombia, donde participé de Franja Visual, un encuentro intensivo de capacitación que reunió a profesionales de distintas áreas vinculadas con la salud visual.

Fueron jornadas extensas, desde temprano hasta la noche, compartiendo conocimientos y experiencias con ópticos, optómetras, oftalmólogos y especialistas dedicados a la investigación, la tecnología y el desarrollo de nuevas soluciones.

Profundizamos en filtros oftálmicos, baja visión, nuevos diseños de lentes, neuroplasticidad y biohacking visual.

Podría decir que fue un viaje de capacitación, pero para mí fue mucho más: fue un viaje al futuro de la visión.

Después de 40 años de profesión, sigo sintiendo la misma necesidad de aprender. La experiencia es muy valiosa, pero debe estar acompañada por una actualización permanente. Las exigencias visuales actuales no son las mismas que hace veinte años.

Hoy alternamos entre el celular, la computadora y otras pantallas. Trabajamos con iluminación artificial, conducimos de noche, practicamos deportes y necesitamos ver correctamente a diferentes distancias. Por eso, una única solución ya no responde a todas nuestras actividades.

Un anteojo no es solamente una graduación. Desde mi práctica como óptica integrativa, tengo en cuenta el armazón elegido, las distancias y alturas de centrado, la posición de los lentes frente a los ojos y las actividades que realiza cada persona.

También debemos comprender que el sistema visual no es estático. La neuroplasticidad del cerebro nos muestra que la visión puede adaptarse y responder de distintas maneras ante una nueva corrección. Esto implica un mayor compromiso al interpretar una receta oftálmica y aconsejar una solución personalizada.

Los filtros también han evolucionado. Muchos recursos que antes se utilizaban casi exclusivamente en personas con baja visión hoy pueden responder a diferentes demandas: mejorar el contraste, reducir el deslumbramiento o brindar mayor comodidad ante determinadas condiciones de iluminación.

Además, cambió la luz que nos rodea. Las antiguas lámparas incandescentes y halógenas fueron reemplazadas en gran medida por iluminación LED, tanto en nuestros hogares como en la vía pública. A esto se suma la exposición cotidiana a pantallas.

Este cambio también nos lleva a revisar los tratamientos y filtros que utilizamos. No todas las personas necesitan el mismo filtro: es necesario evaluar la actividad, el momento del día, la iluminación y la necesidad visual de cada una.

El biohacking visual nos invita a observar cómo la luz, las pantallas, el contraste, los horarios, el descanso, los hábitos y el movimiento corporal influyen sobre nuestro ritmo circadiano y nuestro bienestar.

Volví de Bogotá con nuevos conocimientos, ideas y la decisión de seguir aprendiendo.

Eso es para mí una óptica integrativa: observar a cada persona, escucharla y buscar una respuesta adaptada a su verdadera necesidad visual.

Porque el futuro de la visión no es algo que está por llegar. Ya comenzó.

Judith Pizzatti
Óptica – Educadora en Salud Visual

Óptica PIZZATTI – 40 años cuidando la salud visual de Campana.

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