
Columna Pizzatti: La era del anteojo único terminó
Por Judith Pizzatti Durante muchos años pensamos en los anteojos de una manera bastante simple: una receta, un armazón y un único anteojo para usar todo el día. Pero nuestra vida cambió. Y nuestras necesidades visuales también.
Hoy trabajamos frente a computadoras, usamos el teléfono, conducimos, leemos, miramos televisión y adoptamos distintas posiciones a lo largo del día. Por eso, no siempre podemos pedirle a un solo anteojo que resuelva todo con la misma comodidad.
Un buen ejemplo son los cristales multifocales. Como su nombre lo indica, tienen múltiples focos y permiten ver a distintas distancias: lejos, intermedia y cerca.
La parte superior del cristal está destinada principalmente a la visión lejana; la zona intermedia, a distancias como una notebook o un escritorio; y la parte inferior, a la visión próxima.
Son una excelente solución, pero para aprovecharlos correctamente también importa cómo posicionamos la cabeza y la mirada.
Pensemos en algo muy cotidiano: una tarde de lluvia, sillón y maratón de series. Si miramos la televisión recostados hacia un costado o con la cabeza apoyada en un almohadón, podemos quedar fuera de la zona del multifocal destinada a la visión lejana.
En ese caso, un anteojo monofocal de lejos puede resultar más cómodo. ¿Qué significa monofocal? Que el cristal está preparado para una sola distancia, lo que permite utilizar un área visual más amplia para esa tarea.
Lo mismo ocurre al leer acostados o al reparar algo en altura. Si levantamos los ojos hacia arriba, en un multifocal estaremos mirando por la zona destinada a lejos, mientras que la visión próxima se encuentra en la parte inferior del cristal.
Por eso, para determinadas actividades, un anteojo monofocal de cerca puede ofrecer mayor libertad y comodidad.
Cuando decimos que la era del anteojo único terminó, no significa que el multifocal haya dejado de ser una gran solución. Significa que hoy entendemos mejor que cada actividad puede tener una exigencia visual diferente.
La pregunta ya no debería ser solamente:
“¿Ve bien con sus anteojos?”
También necesitamos preguntarnos:
“¿Ese anteojo responde a todas las situaciones en las que necesita ver bien?”
Porque cada persona tiene una necesidad visual diferente. Y muchas veces, una misma persona tiene más de una.
Judith Pizzatti
Óptica Integrativa – Educadora en Salud Visual
Óptica PIZZATTI
40 años cuidando la salud visual de Campana