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Columna Pizzati: La era del anteojo único terminó

Hoy, mientras Argentina le ganaba 2 a 0 a Austria, me pasó algo que resume perfectamente cómo cambió nuestra forma de ver.

Columna Pizzati: La era del anteojo único terminó

Hoy, mientras Argentina le ganaba 2 a 0 a Austria, me pasó algo que resume perfectamente cómo cambió nuestra forma de ver.

En la óptica continuábamos con nuestra tarea habitual. En el taller se realizaban los calibrados de los anteojos que debían entregarse a los pacientes y, al mismo tiempo, el partido estaba presente.
Una de las colaboradoras lo seguía desde su celular mientras trabajaba. Yo lo miraba desde una tablet y, en otro sector de la óptica, controlaba los anteojos terminados en el frontofocómetro antes de su entrega.
Lo curioso era que ella gritaba los goles unos segundos antes que yo porque la transmisión de su celular llegaba primero.
Terminó el partido y Campana se transformó.
Cuando quise mover el auto, que había dejado estacionado desde las dos de la tarde, ya era imposible. Las calles estaban llenas de personas festejando. Familias enteras salieron con banderas argentinas. Los chicos llevaban sus caras pintadas de celeste y blanco. Muchos circulaban en moto, otros iban en camionetas tocando bocina y compartiendo la alegría de una nueva victoria de la Selección.
Mientras observaba esa escena pensé algo.
Cada una de esas personas estaba utilizando su visión de una manera diferente.
Algunos seguían viendo repeticiones y comentarios en sus celulares. Otros grababan videos o tomaban fotografías. Los conductores necesitaban ver el tránsito, las señales y a la multitud. Quienes circulaban en moto utilizaban anteojos que los protegían del viento y del frío de esta noche de junio.
Nadie estaba mirando una sola cosa.
Nadie estaba utilizando una sola distancia visual.
Y eso es exactamente lo que ocurre todos los días, aunque no haya Mundial.
Pasamos del celular a la computadora, de la computadora a la televisión, de la lectura a la conducción, del trabajo al tiempo libre. Cambiamos constantemente de actividad, de distancia y de condiciones de iluminación.
La salud visual moderna ya no consiste solamente en corregir una miopía, una hipermetropía, un astigmatismo o una presbicia. También implica comprender cómo vivimos, cómo trabajamos, cómo nos movemos y cómo interactuamos con la luz durante cada momento del día.
Las pausas periódicas, la actividad física, la exposición adecuada a la luz natural y propuestas como la regla 20-20-20+20 continúan siendo herramientas simples pero valiosas para cuidar nuestra salud visual.
Porque la vida actual nos exige múltiples distancias, múltiples actividades y múltiples formas de ver el mundo.
Y nuestros ojos merecen soluciones capaces de acompañarlas.
Por eso, después de 40 años de profesión, estoy convencida de que la era del anteojo único terminó.
Judith Pizzatti
Óptica PIZZATTI
40 años cuidando la salud visual de Campana.

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