
A 50 años del golpe, Augusto Castro Sala llamó a sostener la memoria y rechazar la violencia en la política
En el marco de un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, cuando se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar, el dirigente radical campanense Augusto Castro Sala compartió una reflexión centrada en la memoria, la democracia y el presente político.
Militante del radicalismo local y miembro de la mesa de conducción de la provincia de Buenos Aires, Castro Sala sostuvo que el 24 de marzo “dejó de ser una fecha más para los argentinos” para convertirse en “una herida abierta” que atraviesa generaciones y obliga a mirar la historia con responsabilidad.
En su mensaje, remarcó que la dictadura no solo implicó la interrupción del orden constitucional, sino también “el momento más oscuro de la vida como Nación”, marcado por el terrorismo de Estado, la desaparición de personas y la anulación de la dignidad humana.
El dirigente destacó la necesidad de una “memoria activa”, entendiendo que recordar no debe ser un acto pasivo, sino un compromiso con el presente y el futuro. En ese sentido, retomó el histórico alegato del fiscal Julio César Strassera y su emblemático “Nunca Más”, al afirmar que no puede quedar reducido a una consigna, sino que debe sostenerse como una guía ética permanente.
Castro Sala también advirtió sobre los riesgos de naturalizar la violencia en la vida política y social. “La violencia no construye democracia, la destruye”, señaló, al tiempo que alertó que cuando se instala como práctica, incluso desde el discurso, erosiona la convivencia democrática.
En su análisis, subrayó que los procesos de violencia no surgen de un día para el otro, sino que comienzan con la deshumanización del otro, el odio y la intolerancia. “Hoy vivimos tiempos de tensiones profundas, donde muchas veces se olvida que del otro lado hay un argentino y no un enemigo”, expresó.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de un “nuevo Nunca Más”, que convoque a todos los sectores, sin distinciones partidarias, a rechazar la violencia como herramienta política, tanto desde el Estado como fuera de él.
Asimismo, reivindicó la tradición de la Unión Cívica Radical en la defensa de las instituciones y recordó el camino iniciado en 1983 por Raúl Alfonsín, al señalar que la democracia no es solo un sistema de gobierno, sino un compromiso ético con la vida, la verdad y la justicia.
Finalmente, Castro Sala advirtió sobre los peligros de banalizar lo ocurrido durante la dictadura o utilizar la memoria como herramienta de división. “Si un pueblo olvida, queda condenado a repetir sus errores”, afirmó.
En ese marco, concluyó que, a cinco décadas del golpe, los valores de memoria, verdad y justicia siguen siendo una responsabilidad urgente del presente, para que el “Nunca Más” sea una realidad sostenida en el tiempo.